Hola Titánicos, cada 10 de septiembre se celebra el día mundial para la prevención del suicidio, con el objetivo de concienciar que el suicidio puede prevenirse. 

Este año el lema elegido para celebrar el día mundial para la prevención del suicidio es: “Siempre hay razones para vivir”.

Un tema que pretende abordar el impacto y relevancia de la prevención del suicidio a través de los mensajes en los medios de comunicación, centrándose en particular en la importancia de informar de manera responsable sobre suicidio.

De manera que se pueda promover la concientización y colaboración de centrarse en la prevención del suicidio es especialmente importante para crear vínculos sociales, promover la toma de conciencia y ofrecer esperanza.

Y es que el suicidio es un problema importante de salud pública con consecuencias sociales, emocionales y económicas de gran alcance, puesto que actualmente se producen más de 700 000 suicidios al año en todo el mundo

No hay que olvidar que cada uno de estos suicidios tambien afecta profundamente a muchas mas personas, por lo que a esas personas hay que sumarle muchísimos afectados.

Asi pues, creando esperanza a través de la acción podemos decir a las personas con pensamientos suicidas que hay esperanza y que nos preocupamos por ellos y queremos apoyarlos.

Este día también nos recuerda que nuestras acciones, sin importar su escala, pueden brindar esperanza a aquellos que lo están pasando mal.

Sin olvidar que tambien nos sirve como recordatorio de que la prevención del suicidio es una prioridad de salud pública y de que se requieren medidas urgentes para reducir las tasas de mortalidad por esta causa.

Aunque sea un tema tabú del que se evita siemrpe hablar no hay que olvidar que el suicidio es un problema que afecta de manera global a las familias, a las comunidades y a los países.

A nivel mundial se suicidan cada año casi un millón de personas, lo que equivale a una persona cada 40 segundos, eso sin contar todas esas personas que intentan suicidarse.

Debes saber qué por cada muerte, lo que se conoce también como suicidio consumado, se estima que hay 20 intentos de suicidio, también conocido como suicidio no consumado.

Otro dato preocupante es que el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años de edad.

Hace unos días os hablaba de las alarmantes cifras de muertes en España y en el mundo entero, que esto ocasionaYa que no hay que olvidar que el suicidio es la primera causa de muerte no natural en nuestro pais.

En España se suicidan cada año entre 3.600 y 3.700 personas, esto supone 10 muertes al día;  2,5 cada hora.

Día mundial para la prevención del suicidio

DATOS ESTADÍSTICOS DEL SUICIDIO:

Si aún no sois conscientes de este problema sigue leyendo estos datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud):

  • Cada año se suicidan casi un millón de personas, lo que supone una tasa de mortalidad global una muerte cada 40 segundos.

  • En los últimos 45 años las tasas de suicidio han aumentado en un 60% a nivel mundial.

  • El suicidio es una de las tres primeras causas de defunción entre las personas de 15 a 44 años en algunos países, y la segunda causa en el grupo de 10 a 24 años

  • Todas estas cifras no incluyen los tentativas de suicidio, que son hasta 20 veces más frecuentes que los casos de suicidio consumado.

  • Aunque tradicionalmente las mayores tasas de suicidio se han registrado entre los varones de edad avanzada, las tasas entre los jóvenes han ido en aumento.

  • Los trastornos mentales (especialmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol) son un importante factor de riesgo de suicidio.

El suicidio es un problema complejo, en el que intervienen factores psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales

Datos estadísticos del suicidio en España actualizados en 2025:

En el año 2024 se produjeron 18.304 fallecimientos por causas externas, de ellos, 3.846 corresponden a casos de suicidios, lo que supone un 6,6% menos que el año anterior, siguiendo así con la tendencia decreciente que se registró el año anterior.

Este es uno de principales datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su Estadística sobre defunciones por causa de muerte, correspondientes al año 2024 (datos provisionales).

Dicha publicación proporciona información anual sobre los fallecimientos acaecidos dentro del territorio nacional, atendiendo a la causa básica que los determinó, de acuerdo con la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Si bien hasta el próximo mes de diciembre no se harán públicos los datos definitivos, los datos provisionales difundidos hasta el momento son clave para arrojar luz sobre el exceso de mortalidad y facilitar la investigación y la toma de decisiones preventivas a los/as expertos/as en el ámbito de la salud.

Según se desprende de los datos provisionales, el total de defunciones producidas en nuestro país durante el año 2024 fue de 433.547 defunciones.

Por sexo, fallecieron 218.746 hombres y 214.801 mujeres. La tasa bruta de mortalidad se situó en 888,3 fallecidos por cada 100.000 habitantes, siendo la tasa masculina de 914,2 fallecidos por cada 100.000 hombres y la femenina de 863,4 por cada 100.000 mujeres.

El 95,8% de las defunciones fueron por causas naturales y el 4,2% por causas externas.

Por grupo de enfermedades, los tumores se sitúan como la principal causa de muerte:

Los tumores se sitúan como la primera causa de muerte en 2024, con una tasa de 236,4 muertes por 100.000 habitantes (26,6% del total de fallecimientos), por delante de las enfermedades del sistema circulatorio, que constituyen la segunda causa, con 231,8 fallecidos por cada 100.000 (26,1%).

De acuerdo con el INE, los fallecimientos por tumores se han mantenido, mientras que los de enfermedades del sistema circulatorio han bajado un 2,4%.

Este descenso implicaría que en 2024 la tasa de muerte por tumores sea superior a la de las enfermedades del sistema circulatorio.

De forma específica, entre los tumores, el cáncer de bronquios  pulmón siguen siendo la causa más frecuente (con 23.239 defunciones, un 1,9% más que en 2023), seguido del cáncer de colon (10.434 fallecidos, un 4,6% menos). Entre las defunciones por enfermedades del sistema circulatorio las enfermedades isquémicas del corazón se mantienen como la causa de muerte más frecuente en 2024, con 26.851 personas fallecidas (un 3,2% menos que en 2023), seguido de las enfermedades cerebrovasculares, con 22.786 defunciones (un 2,7% menos).

En las enfermedades más frecuentes, se observan mayores incrementos en los casos de insuficiencia renal (un 10,3% más) y de neumonía (7,7%). Por el contrario, las que registran más descenso son el cáncer de colon y la diabetes mellitus.

Cabe señalar que, por vez primera desde su aparición en 2020, el COVID-19 virus identificado no figura en 2024 entre las 15 principales causas de defunción en España (durante el trienio 2020-2022 fue la causa más frecuente).

Por su parte, los trastornos mentales y del comportamiento, se sitúan como la sexta causa de muerte (por detrás de las enfermedades digestivas), con 22.797 casos registrados, 7.722 hombres y 15.075 mujeres (tasa de mortalidad de 46,7 por 100.000 habitantes), siendo mayoría aquí la demencia, con 21.962 casos.

Según el sexo, las enfermedades isquémicas del corazón se erigen como la primera causa de muerte entre los hombres (16.892 fallecidos), seguido del cáncer de bronquios y pulmón (16.560) y de las enfermedades cerebrovasculares (10.131), mientas que entre las mujeres, las causas más frecuentes son la demencia (con14.769 fallecidas), las enfermedades cerebrovasculares (12.655) y la insuficiencia cardiaca (11.060).

Según los datos provisionales, la cifra de suicidios es de 3.846:

Por otro lado, en relación con las causas externas, se produjeron 18.304 muertes (11.531 hombres -0,6% menos que en 2023- y 6.773 mujeres -un 3,1% más-), registrándose 271 más en comparación con las cifras definitivas del año anterior (1,5%).

Las caídas accidentales se sitúan nuevamente como la primera causa de muerte externa, con 4.407 fallecidos (un 6,0% más), siendo la segunda causa los suicidios, con 3.846 fallecidos por este motivo, registrando un descenso del -6,6% en comparación con 2023.

  2020 2021 2022 2023 2024 provisional Variación 2024/2023
Suicidio 3.941 4.003 4.227 4.116 3.846 -6,6%

Tabla 1. Defunciones por suicidio registradas desde 2020-2024

En función del sexo, los datos provisionales de 2024 muestran que los suicidios son la primera causa de muerte externa entre los hombres (2.834 fallecidos), seguido de las caídas accidentales (2.369), el ahogamiento, sumersión y sofocación (1.928) y los accidentes de tráfico (1.442).

En las mujeres los suicidios constituyen la tercera causa de muerte (con 1.012 fallecidas), por detrás de las caídas accidentales (2.038) y el ahogamiento, sumersión y sofocación (1.736) y seguido de los accidentes de tráfico (368).

Si bien se mantiene la tendencia decreciente en la cifra de suicidios que comenzó el pasado año, hay que tener en cuenta que estos datos todavía son provisionales, y que, a pesar de este descenso, estas cifras siguen siendo aún elevadas y mantienen el suicidio como un grave problema de salud pública que hay que abordar de forma imperante.

Tal y como ha venido señalando el Consejo General de la Psicología (COP) en línea con los expertos en el ámbito, para dar una respuesta integral a este fenómeno complejo y multicausal, es necesaria una estrategia multidisciplinar y coordinada, siendo clave aquí contar en España con un Plan Nacional para la Prevención de Suicidio. Precisamente, en este sentido, el pasado mes de febrero de 2025,  el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó el primer Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025-2027, orientado a reducir y prevenir la conducta suicida, facilitando para ello, la coordinación y colaboración de todas las Administraciones y actores e integrando la prevención, intervención y posvención en las políticas públicas de todos los ámbitos.

Se puede acceder a todos los datos a través de la página web del INE o bien directamente a través del siguiente enlace:

Estadística de Defunciones según la Causa de Muerte Año 2024. Datos provisionales

Día mundial para la prevención del suicidio

DATOS SOBRE EL SUICIDIO EN ESPAÑA:

Lamentablemente tengo qeu deciros que las cifras negras siguen creciendo cada año, y es es que 4.097 personas murieron por suicidio en España en el año 2022, un número que supone un 2,3% más que las defunciones registradas por la misma causa en 2021.

Los datos publicados este año por el INE en su Estadística Defunciones por Causa de Muerte son aún provisionales, pero apuntan otro detalle preocupante.:84 personas menores de 20 años se quitaron la vida en 2022, cuando en 2021 habían sido 75.

A falta de los datos definitivos, que suelen difundirse en diciembre, parece confirmarse la tendencia al alza de los últimos años:

De los 3.539 suicidios de 2018 se ha pasado a los 3.671 de 2019

  • 3.941 en 2020

  • 4.003 en 2021

  • 4.097 el año pasado.

Mas datos sobre el suicidio en España:

  • De los 10 fallecidos cada día, de media 7 son hombres y 3 mujeres

  • Las muertes por suicidio duplican a las que producen los accidentes de tráfico y son 80 veces superiores a las que causa la violencia machista

  • Es la primera causa de muerte externa, es decir por causas no naturales, en la población general

  • En la población infanto-juvenil (entre 15 y 29) años es la segunda causa de muerte general por detrás de los tumores

  • Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado presentan tasas de suicidio que duplican las cifras de la población general (2,5 veces más)

  • El objetivo que señalan los expertos sería reducir un 20 % las muertes por suicidio en 10 años, lo que implicaría 700 muertes menos cada año

  • Por Comunidades Autónomas: Galicia y Asturias poseen las mayores tasas de suicidio por 100.000 habitantes, mientras que la menor la registra la Comunidad de Madrid.

Por desgracia la realidad del suicidio no se acaba, ni mucho menos, en estas  estadísticas, estudios  recientes sugieren que cada una de estas muertes afecta emocionalmente, como media, a seis personas

Otra cosa a tener en cuenta es que está creciendo también el número de intentos de suicidio no consumados.

Todo ello nos debería de llevar a una reflexión de porqué existe este aumento del dolor en la sociedad, para poder actuar ante una situación de este tipo.

Creo que es importante para ello saber donde acudir y poder pedir ayuda, por eso a continuación os comparto algunos teléfonos y direcciones de interés.

¿DONDE PUEDES PEDIR AYUDA?

La Confederación Salud Mental España ofrece un servicio de información y asesoramiento gratuito sobre salud mental a través del email ‘informacion@consaludmental.org’, la web ‘www.consaludmental.org’ y los teléfonos 91 507 92 48 y 672 370 187.

Además hay otros teléfonos donde acudir en caso de necesitar ayuda:

El Teléfono de la Esperanza 717 003 717 recibe cada día unas 5 llamadas de personas en riesgo suicida.

El 910380600 es el Teléfono Contra el Suicidio que gestiona la Asociación La Barandilla, además está el Teléfono ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes 900 20 20 10. 

Día mundial para la prevención del suicidio

DATOS ESTADÍSTICOS DEL SUICIDIO:

El suicidio es un problema importante de salud pública con consecuencias sociales, emocionales y económicas de gran alcance.

Así describe la Organización Mundial de la Salud (2024) esta problemática que, según estima, se cobra anualmente más de 726.000 vidas en todo el mundo, una cifra bastante alta, aún sin añadir el elevado número de personas que intentan hacerlo.

Y es que  según los expertos, por cada persona fallecida por este motivo, hay unas 20 tentativas al año en el mundo.

En España, concretamente, se registraron 4.227 fallecimientos por suicidio en el año 2022 (esto es, un 5,6%más que en 2021), erigiéndose como la primera causa externa de muerte en los hombres (con 3.126 fallecidos y un aumento del 4,8%) y la tercera entre las mujeres (1.101 fallecidas -un 7,8% más-).

 

No menos alarmante es el ingente aumento de casos de ideación suicida, intentos autolíticos iniciados y autolesiones (un 14,1% más en relación con el año pasado) entre niños/as y adolescentes, detectados por la Fundación ANAR (2024).

Datos que ha alertado ante el hecho de que la conducta suicida (ideación e intento de suicidio) se mantiene como el primer motivo de consulta en menores que acuden al servicio, siendo el más grave y el que conlleva peores consecuencias para ellos.

Es fundamental tener en cuenta que el suicidio es prevenible:

La muerte por suicidio es siempre un suceso trágico, y puede desencadenar una serie de emociones complicadas y confusa.

 

Y es que cada suicidio o intento de éste, no sólo supone un sufrimiento para la persona, sino también para sus familias y allegados que, frecuentemente, se encuentran desamparados, paralizados y sin recursos institucionales a los que acudir.

Lamentablemente, el suicidio sigue siendo un problema mundial crítico que afecta profundamente a las personas y las comunidades de todo el mundo.

Según la OMS, no solo ocurre en los países de ingresos altos, sino que es un fenómeno global en todas las regiones del mundo.

De hecho, cerca de las tres cuartas partes, el 73%, de los suicidios mundiales ocurrieron en países de ingresos bajos y medios en 2021.

 

No obstante, es fundamental tener en cuenta que el suicidio es prevenible.

Considerando que constituye un fenómeno complejo sobre el que influyen múltiples factores biológicos, clínicos, psicológicos y sociales, la identificación de los diferentes factores de riesgo y de protección puede ayudar a tomar decisiones preventivas racionales y a determinar la naturaleza del tipo de intervenciones requeridas.

Siendo, además un componente clave de cualquier estrategia nacional de prevención del suicidio, y vital de cara a reducir la carga mundial que supone.

Pero hay que tener en cuenta que existen múltiples factores de riesgo y protección asociados con la conducta suicida.

Existen una serie de señales de riesgo que pueden ayudarnos a anticipar su aparición y detectarla precozmente.

Algunas de éstas señales de riesgo pueden ser:

  • hablar sobre desesperanza o falta de motivación

  • verbalizar un dolor insoportable

  • realizar comentarios negativos sobre uno mismo

  • hablar continuamente de la muerte o el suicidio

  • despedirse de una manera poco habitual

  • actuar de forma ansiosa, agitada o imprudente

  • aislarse o no comunicarse

  • buscar métodos de suicidio y/o lugares por Internet

  • arreglar temas relativos al fin de la vida, …

Identificar los diferentes factores de riesgo y protección puede ayudar a tomar decisiones preventivas racionales:

Asimismo, la evidencia señala la existencia de diversos factores de riesgo, como, por ejemplo la exposición a situaciones altamente estresantes, vivencia de conflictos, catástrofes, actos violentos, situaciones de abuso, la pérdida de alguien cercano, el diagnóstico de una enfermedad grave o crónica, problemas legales o económicos, …

Dichos factores pueden desencadenar un intento de suicidio en un momento crítico, siendo el principal motivo de estos factores, con diferencia, la presencia de un historial de intentos previos.

También se observa que las tasas de suicidio son elevadas entre determinados grupos en situación de vulnerabilidad y discriminación, como los refugiados y migrantes; las personas LGTBIQ+; los reclusos y las personas con discapacidad.

Por otro lado, los factores protectores son variables que la evidencia científica relaciona con una reducción de la probabilidad de aparición del suicidio o de otras conductas autolesivas, por lo que es conveniente promoverlos socialmente.

Estos factores pueden tener diferente naturaleza: personal, familiar y social. La familia, concretamente, puede ser un factor protector, y es que existen datos que evidencian cómo a mayor apoyo familiar, los valores de baja autoestima, desesperanza, aislamiento e ideación suicida se reducen notablemente.

Asimismo, la percepción de apoyo por parte de familiares aumenta la capacidad de afrontamiento ante cualquier situación de riesgo.

Es clave conocer y rebatir los mitos y creencias erróneas en torno al suicidio que perpetúan el estigma y lo convierten en un tema tabú:

A pesar de la relevancia de emprender acciones orientadas a la prevención del suicidio, está claro que esto no se ha abordado debidamente por la escasa sensibilización sobre a la importancia que reviste como problema para la salud pública y por la existencia de creencias erróneas y del estigma asociado con el suicidio que lo convierten, aún hoy día, en un tema tabú.

El estigma, en particular, en torno a los trastornos mentales y el suicidio, hace que muchas personas que están pensando en quitarse la vida o que han intentado suicidarse no busquen ayuda y, por lo tanto, no obtengan la ayuda que necesitan.

Por ello, es importante aumentar la sensibilidad de la comunidad y superar el tabú para que los países avancen en la prevención del suicidio.

Para tal fin, un paso clave es conocer y rebatir los múltiples mitos y sesgos presentes en la sociedad, que perpetúan el estigma y bloquean la búsqueda de ayuda.

Algunos de ellos son: “Hablar del suicidio puede ser un precipitante para hacerlo” (al contrario, el silencio y el aislamiento pueden empeorar la situación, y hablar directamente de ello constituye una de las herramientas clave de la prevención)

“Cuando una persona habla de suicidio no tiene intención de cometerlo”, una creencia equivocada que conlleva que se minimice el riesgo y que la intencionalidad se confunda erróneamente con chantajes, manipulaciones, …

De hecho, se estima que, alrededor del 75% de las personas que consuman un suicidio realizaron alguna advertencia antes de llevar a cabo la acción.

Desmentir los mitos sobre el suicidio no solo reduce el estigma: ayuda a la sociedad a comprender que alguien está en riesgo y necesita ayuda.

La prevención del suicidio es un asunto de corresponsabilidad entre todos:

Otra medida para combatir el estigma y aumentar la conciencia y la comprensión en torno al suicidio y sus complejidades, es ser conscientes del uso que hacemos del lenguaje.

Expresiones como «suicidio cometido”, «suicidio consumado”, “un/a suicida”, …, o utilizar la palabra “exitoso” o “fallido” para describirlo, perpetúan el estigma y se desaconsejan firmemente.

Se recomienda en su lugar, hacer un uso sensible del lenguaje relacionado con esta temática, empleando términos como “muerte/fallecimiento por suicidio”, “conducta suicida”, “personas que fallecen por suicidio” …

Dado que el suicidio es un problema de salud pública y un problema social de primer orden, su solución pasa por una respuesta contundente y un abordaje integral y sistemático por parte de toda la sociedad en su conjunto.

Hay que tener claro que la prevención del suicidio es un asunto de corresponsabilidad entre todos.

Se necesita un enfoque multisectorial e interdisciplinario que implique a toda la sociedad y a todas las partes interesadas:

Para poder implicar a toda la sociedad y a las partes interesadas en un esfuerzo de colaboración conjunta, es necesario un enfoque multisectorial e interdisciplinario.

Incluyendo no sólo al sector sanitario, sino también a representantes de otros sectores de la sociedad, como el educativo, el jurídico, el político o el social.

De forma específica, los psicólogos deben contar con la formación y preparación necesaria para liderar iniciativas multidisciplinares destinadas a prevenir y abordar un fenómeno que, si bien es multifactorial, tiene profundas raíces psicológicas.

Las estrategias multisectoriales integrales son esenciales para la eficacia de cualquier iniciativa preventiva, siendo clave emplear enfoques a nivel comunitario como parte de una estrategia eficaz. 

Las comunidades pueden desempeñar un papel crucial potenciando el sentido de pertenencia y el sentimiento de conexión con otros, brindando apoyo social a las personas vulnerables.

Aplicando estrategias específicas de prevención que sean pertinentes en su contexto, luchando contra elestigma  y apoyando a las personas afectadas por un suicidio entre otras muchas acciones.

Sin olvidar que los medios de comunicación pueden desempeñar un papel activo en la prevención del suicidio:

A este respecto, es clave que la difusión que hagan de la información sea fidedigna, responsable, rigurosa y desestigmatizante, sin caer en sensacionalismos.

A la hora de comunicar sobre este tema, es recomendable no emplear calificativos que lo hagan deseable y atrayente como “rápido”, “sencillo” o “indoloro”, ni asociarlo a actos de heroicidad, romanticismo o valentía, que lo idealicen, justifiquen o normalicen.

No utilizar titulares excesivamente alarmistas ni describir explícitamente el lugar, el método utilizado ni otros detalles que puedan resultar ofensivos para ellos, sus familiares y entorno social.

Es importante también evitar dar una visión simplista, basada en la especulación, puesto que el suicidio es un fenómeno multifactorial; no centrarse en casos aislados, sino ofrecer estadísticas y datos objetivos, de fuentes confiables.

Y contando con expertos/as que aporten el contexto con una visión más centrada en la problemática y no en el caso concreto; describir las consecuencias físicas de intentos de suicidio daño cerebral, parálisis, etc.) puede actuar como elemento de disuasorio.

Deben evitarse los estereotipos de género, étnicos, de condición sexual, cultural o socioeconómica de las personas; y enfocarse la información desde una perspectiva positiva, de recuperación, siendo de gran utilidad contar con testimonios de personas que han pasado por esta misma situación.

En el contexto educativo la prevención debe incluir a toda la comunidad educativa:

Quienes se dedican a la producción de obras de teatro, películas y contenidos televisivos deben actuar con cautela, dado que las representaciones ficticias y no ficticias pueden influir en la conducta suicida, haciendo que algunas personas puedan sentirse identificadas y vulnerables.

Colaborar con expertos en prevención de suicidios en la creación de tales contenidos, puede crear oportunidades para la concienciación y ayudar a salvar vidas.

Como ocurre con todo, la educación también es trascendental, por lo que es prioritario mejorar la formación y la educación en salud mental en los centros educativos, para que niños, niñas y adolescentes sepan cuándo, cómo y a quien pedir ayuda.

En este contexto, la prevención debe incluir a toda la comunidad educativa, llevando a cabo acciones orientadas a reducir factores de riesgo, como por ejemplo, en el caso del acoso escolar, abuso de sustancias…

Y de esa forma fomentar los factores de protección entre los/as estudiantes, y a potenciar las competencias socioemocionales para la vida.

De forma que es necesario incorporar el diseño e implementación de planes para la gestión de las emociones y la prevención y detección de los problemas psicológicos y del estado de ánimo en el alumnado.

La aplicación de programas de prevención escolares, pueden lograr una reducción tanto en la frecuencia de intentos como en la intensidad de la ideación suicida.

Los gobiernos tienen un papel muy importante en la prevención de suicidio:

Por su parte, los gobiernos pueden llevar a cabo un papel muy relevante en la prevención del suicidio, liderando el control y abordaje del mismo bajo el paradigma de “la salud en todas las políticas”.

Entre sus múltiples acciones, pueden implementar políticas de prevención del suicidio, sensibilizando sobre la importancia de la salud mental y el estigma y capacitando sobre prevención de suicidio a los miembros de la comunidad.

Dado que muchos actos de esta índole son impulsivos, hay estudios que apuntan al rol crucial que pueden tener las líneas directas de prevención del suicidio para reducir las crisis y salvar vidas.

En España, el Ministerio de Sanidad promueve la línea 024 de atención a la conducta suicida para ayudar a las personas con pensamientos, ideaciones o riesgo de conducta suicida, y a sus familiares y allegados

Una ayuda a través de la contención emocional por medio de la escucha activa por profesionales, la recomendación de que contacten con los servicios sanitarios del SNS o la derivación al 112 en los casos en los que se aprecie una situación de emergencia.

A pesar de su necesidad, en España no existe un plan nacional de prevención como tal

Todo lo expuesto pone de relieve la imperiosa necesidad de contar con planes preventivos contra el suicidio.

Precisamente, la Comisión Europea en su Pacto Europeo por la Salud Mental y el Bienestar (European Pact for Mental Health and Wellbeing) incorpora la prevención del comportamiento suicida dentro de sus cinco áreas de actuación prioritaria.

Además, la tasa de mortalidad por suicidio es un indicador de la meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: 

“De aquí a 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevención y tratamiento, y promover la salud mental y el bienestar”.

Contrario a lo esperado, y pese a lo alarmante de las cifras, actualmente en nuestro país no existe un plan nacional de prevención como tal, y hasta ahora sólo se han realizado algunas iniciativas en determinadas Comunidades Autónomas.

A este respecto, el Ministerio de Sanidad ha anunciado recientemente el desarrollo de un Plan de Acción para la Prevención del suicidio a nivel nacional 2025-2027.

Un plan orientado a fortalecer los sistemas de información y mejorar la coordinación entre los distintos niveles asistenciales, así como la creación de un Observatorio a nivel estatal que brinde datos cuantitativos y cualitativos de la conducta suicida.

Una demanda que vienen realizando en los últimos años, múltiples expertos y profesionales de la Psicología, entidades y organizaciones, así como el propio Consejo General de la Psicología.

Los beneficios de incorporar psicólogos clínicos en Atención Primaria en el abordaje del suicidio:

Según la OMS (2012), una adecuada estrategia nacional de prevención del suicidio debe basarse en la integración de los servicios de salud mental en la Atención Primaria, el aumento de los recursos de salud mental y la mejora de la formación del personal de Atención Primaria en la identificación de los colectivos en situación de riesgo.

En este sentido, el (COP) ha venido insistiendo en la necesidad de diseñar e implementar una estrategia multidisciplinar y coordinada para la prevención del suicidio,

Una estrategia que ofrezca una respuesta integral y que dé cuenta de la naturaleza multicausal de los comportamientos suicidas.

De acuerdo con la organización colegial, cualquier respuesta a un problema tan complejo debe, necesariamente, prestar atención a la prevención, la intervención y la posvención, considerando, al menos, la dimensión social, clínica y cultural de las conductas suicidas.

En línea con lo planteado por la Organización Mundial con respecto a los beneficios de integrar los servicios de salud mental en la Atención Primaria, el COP ha venido planteando en los últimos años la incorporación de psicólogos clínicos en este primer nivel asistencial, una medida que facilitaría tanto la detección precoz, como la prevención de este grave problema, desde la Atención Primaria de la salud.

Día mundial para la prevención del suicidio

INTERVENCIONES EFICACES A TENER EN CUENTA:

  • Las estrategias que contemplan la restricción del acceso a métodos comunes de suicidio, por ejemplo armas de fuego y sustancias tóxicas como plaguicidas, han demostrado ser eficaces para reducir las tasas de suicidio.

  • Está demostrado que la prevención y el tratamiento adecuados de la depresión y del abuso de alcohol y de sustancias, se reducen las tasas de suicidio.

  • Tener en cuenta los trastornos prioritarios como pueden ser:

DESAFÍOS Y OBSTÁCULOS:

A nivel mundial, la prevención del suicidio es una necesidad que no se ha abordado de forma adecuada, debido, básicamente, a la falta de sensibilización sobre la importancia de ese problema.

Y no sólo eso, sino al tabú que lo rodea e impide que se hable abiertamente de ello. De hecho, solo unos cuantos países han incluido la prevención del suicidio entre sus prioridades.

También hay que tener en cuenta que la fiabilidad de los sistemas de certificación y notificación de los suicidios requiere importantes mejoras.

Sin olvidar que la prevención del suicidio requiere también la intervención de sectores distintos del de la salud.

Cuando hablo de diferentes sectores me refiero por ejemplo los de la educación, el mundo laboral, la policía, la justicia, la religión, el derecho, la política y los medios de comunicación.

Generalmente no existe una sola causa que lleve a una persona a quitarse la vida, sino que suelen derivar varios factores, y los mas frecuentes son:

  • Haber tenido un intento de suicidio previo

  • Sufrir depresión mayor u otro trastorno mental

  • Consumo de drogas

  • Antecedentes familiares de suicidio

  • violencia o abusos sexuales

  • Padecer una enfermedad física grave

  • Tener desesperanza

  • Tendencias impulsivas o agresivas.

Y es que pueden actuar como desencadenase circunstancias de gran estrés emocional como una separación, muerte, pérdida de dinero, vivienda, trabajo o situaciones de acoso o discriminación.

Por esa misma razón hay que estar atentos a las personas que nos rodean y sus situaciones personales , porque cualquiera puede estar pasando por un momento extremo en su vida, y actuar es la única solución para evitar mas suicidios.

MANIFIESTO DEL DIA MUNDIA PARA LA PREVENCION DEL SUICIDIO PARA ESTE AÑO 2025:

Este documento ha sido elaborado por el Comité Pro Salud Mental En Primera Persona y la Red Estatal de Mujeres de la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA.

Como cada 10 de septiembre, en el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, renuevan el mensaje según el cual la conducta suicida se puede prevenir.

Con ello ponen en valor el derecho más preciado: el derecho a la vida.

Si bien en la última medición se prevé un pequeño repunte a la baja, la cifra de 4000 muertes por suicidio sigue golpeando nuestras conciencias.

La novedad este año ha sido la aprobación del Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025-2027, por parte del Ministerio de Sanidad. Una demanda histórica de la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA, y del propio Comité Pro Salud Mental En Primera Persona.

Con el objetivo de proporcionar una información de calidad que deshaga los prejuicios sobre el suicidio, y ayude a formar un clima social para su abordaje.

También se comparte la necesidad de identificar a los colectivos más vulnerables, para intervenir de forma temprana. Y sin olvidar el acompañamiento a familiares y supervivientes.

En esta edición ponen el foco en los determinantes sociales que pueden precipitar una ideación suicida.

Los seres humanos somos seres sociales, de tal manera que nuestra experiencia mental está fuertemente determinada por los condicionantes sociales.

Si, en su trayectoria, la persona logra cumplir con sus expectativas vitales, la experiencia mental será satisfactoria, y de ello se derivará un estado de bienestar emocional.

Al contrario, fruto de la presión ambiental, de la exigencia, y de unos procesos sociales vertiginosos, pueden aparecer la frustración y la sensación de incomprensión.

En su fase más aguda, el malestar psíquico puede hacer que la persona se cuestione su papel en el mundo.

Transformar el dolor en esperanza es tanto como transformar las condiciones materiales y anímicas de la sociedad:

Apostar por la vida es apostar por un mercado laboral de calidad, y por una mejor conciliación familiar.

Es apostar por un acceso más asequible a la vivienda. El encarecimiento de la vivienda ha hecho imposible la emancipación.

Es sonreír cuando ves el precio compensado de la cesta de la compra.

Es agilizar los tiempos de espera en la atención socio sanitaria, y en las resoluciones de la Ley de Dependencia.

Es fortalecer los lazos para aliviar la soledad no deseada.

Es proclamar la dignidad de todas las personas y combatir los mensajes de odio.

En definitiva, es cambiar la ansiedad por un aire más respirable, más humano.

La presión social que por diversos motivos podemos llegar a sentir, a veces nos puede superar. Seamos realistas y sinceros con nosotros y nosotras mismas, y sepamos ver hasta dónde llegamos, sepamos entender nuestros límites.

La voluntad política para atajar este enorme problema de salud pública ha tomado forma con el Plan Nacional de Prevención.

Ahora, tenemos que tejer una red de seguridad entre todos y todas. Tenemos que lograr la transformación social para que la vida sea un lugar donde vivir.

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Aunque esta información ha sido revisada y contrastada, el contenido es meramente orientativo y no tiene valor terapéutico ni diagnóstico.

Desde Somosdisca te recomiendo que, ante cualquier duda relacionada con la salud, acudas directamente a un profesional médico del ámbito sanitario que corresponda.

 

Fuente: www.somosdisca.es

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