A veces tendemos a dar las cosas por sentado, simplemente porque las consideramos obvias. Pero en muchas ocasiones nos equivocamos al pensar en eso.

Mi discapacidad es adquirida, física para ser más exacta, por lo que he visto el cambio que hay de no tener una discapacidad y tenerla.

Y una de las cosas que más me han llamado la atención es que en la mayoría de las ocasiones la gente no sabe cómo dirigirse a mí.

Cuando voy a pagar me suelen sonreir, pero no por lo simpático que pueda ser el dependiente; sino con una risa nerviosa o compasiva, incluso adquieren un tono como si se dirigiesen a un bebé.

A veces me entran ganas de contestarles en el mismo tono, simplemente por verles la cara y echarme unas risas, ja, ja, ja.

Pero no todo es malo, a veces tiene sus ventajas.

La gente que te va parando por la calle para que te inscribas a algún voluntariado, o venderte otra compañía de internet… por ejemplo, ya no lo hace. 

Paran al de delante mía y al de detrás, en cambio a mí me evitan la mirada, se giran hacia otro lado o se hacen los despistados.

Así me ahorro mil excusas para no pararme con ellos, ¡punto para mí!

Cuando voy al médico, es rara la vez que me preguntan… ¿pero vienes sola?

En esos momentos cojo aire para no contestarles: «Pues sí, vengo sola, por suerte mi silla de rudas tiene las ruedas redondas y eso me facilita el llegar hasta aquí.»

Otras ocasiones se dan, simplemente, por querer ayudar y ser amable.

Yo soy usuaria de silla de ruedas y odio cuando la gente me empuja la silla para apartarte a un lado o para seguir hacia delante.

Reconozco que se hace con intención de ayudar, pero por esa esa misma razón  es bueno preguntar.

Es como si alguien te cogiese en brazos y te moviese de sitio porque, ellos consideran que es lo mejor para tí y tu no puedes.

Si necesito ayuda ya la pediré, y creedme, que la tengo que pedir más de las veces que me gustaría.

 

Por eso, como os comentaba antes, no está de más hablar las cosas antes y explicar algunos consejos, de cómo dirigirse a una persona, según su discapacidad.

Tan sólo tienes que pinchar en la sección que te interese, y se abrirá una lista de consejos:

Discapacidad auditiva

  • Sitúate en un lugar donde te puedan ver con claridad, háblale de cerca, de frente, a su altura y sin tapar la cara, ya sea con las manos o con cualquier objeto.

  • Háblale siempre cuando te esté mirando. Las expresiones corporales, faciales y la lectura de los labios son muy importantes para completar los sonidos del habla.

  • Dirígete con naturalidad, ni muy deprisa ni muy despacio, vocaliza bien sin exagerar ni gritar. 

Discapacidad Visual
  • Identifícate y asegúrate de que sabe que te estás dirigiendo a ella.

  • Al acompañar a una persona con discapacidad visual le debes ofrecer tu brazo, no coger el suyo, y caminar medio paso delante de ella, indicándole de posibles obstáculos que se encuentren a su paso.

  • Ser precisos y específicos en el mensaje, por ejemplo decir “a la derecha o la izquierda” nunca “aquí o allí”.

  • No sustituir el lenguaje oral por gestos.

  • Al llegar a un sitio nuevo puede ser aconsejable acompañar y describir el espacio en el que se encuentra, describiendo el área.

  • Mantener un entorno ordenado, evitando puertas entreabiertas y objetos fuera de su sitio. Informa a la persona ante cualquier cambio que se realice y no ausentarse sin avisar.

Trastorno Mental
  • Una persona con trastorno mental tiene los mismos derechos que cualquier ciudadano y, por tanto, el trato debe ser de igual a igual. Todo ello sin discriminación, sin abusar o aprovecharse de su debilidad, considerando que tiene las mismas capacidades para entender lo que se le propone o lo que se requiere de ella.

  • Las personas con trastorno mental tienen un “muro” que se llama ESTIGMA.El estigma es la mayor fuente de discriminación y rechazo social.

  • Mantén una comunicación clara, sin ambigüedades, evitando confusiones.

  • Evita situaciones que puedan generar estrés, como discusiones o críticas.

  • Cuando se dé una situación de nerviosismo o desconcierto, comenzar tranquilizándote tú mismo.

  • Respeta sus silencios y su espacio vital.

  • Escucha a las personas y no las juzgues, estando a su lado aún cuando no se les comprenda o no se esté de acuerdo con ellas y aceptando las diferencias.

  • Obtenen información, si conocemos y comprendemos lo que le pasa a la persona la podremos ayudar más y mejor.

Discapacidad cognitiva
  • Debes tratarla de acuerdo a su edad, pero adaptándote a su capacidad.

  • Exprésate usando un lenguaje sencillo, concreto y claro, asegurándonos de que nos ha comprendido.

  • En una conversación pueden responder lentamente, por lo que hay que darles tiempo para hacerlo. 

  • Es recomendable verificar que la persona haya comprendido lo que se le ha indicado.

  • Ayudarle solo en lo necesario, dejando que se desenvuelva sola en el resto de las actividades, no hay que realizar las tareas por ella, no sobreprotejas a la persona. 

  • Las personas con discapacidad intelectual tienen dificultad para adaptarse a los cambios, ya que éstos les provocan inseguridad. 

Trastorno del Espectro Autista (TEA)
  • Habla con naturalidad, las personas con Autismo no son diferentes a ti.

  • Las personas con TEA presentan dificultades a la hora de comunicarse y de relacionarse. Eso no significa que no puedan hacerlo, significa que lo hacen de manera distinta.

  • Pregunta qué les gusta y/o disgusta: hay personas con Autismo que les gusta saludar dando besos, abrazos o apretón de manos, otras prefieren que no les toquen en exceso o que no les hablen demasiado alto.

  • Intenta no utilizar frases con doble sentido, bromas, ironías o sarcasmo. 

Discapacidad Física
  • En compañía de una persona que camina despacio y/o utiliza muletas, ajusta tu paso al suyo.

  • Para hablar con una persona en silla de ruedas, siempre que sea posible, sitúate de frente y a su misma altura.

  • Ofrece tu ayuda para transportar o alcanzar objetos, abrir puertas o ventanas, usar máquinas expendedoras, …

  • En caso que la persona utilice muletas, bastones o andador tener en cuenta que los mismos cumplen una función de apoyo, sostén y equilibrio, por lo que es recomendable dejar estos elementos siempre cerca de la persona.

  • Nunca muevas la silla de ruedas sin antes pedir permiso a la persona, evita los movimientos bruscos y conduce firmemente.

Parálisis Cerebral
  • Hay que tener en cuenta todo lo reflejado en los puntos referidos a Discapacidad Cognitiva y Discapacidad Física.

  • Si la persona con parálisis cerebral utiliza silla de ruedas, muletas, andador o camina con dificultad, ofrece tu ayuda para el desplazamiento, no des por hecho que la persona necesita ayuda.

  • Dirígete a la persona con discapacidad, no a su acompañante. Que no se comunique contigo de la forma que esperas no significa que no tenga capacidad para comunicarse.

  • En el caso de que la persona tenga lenguaje oral, dale tiempo para que pueda comunicarse, y si no entiendes el mensaje, solicítale que te lo repita cuantas veces sean necesarias.

  • Si la persona utiliza un sistema alternativo y/o aumentativo de comunicación, familiarízate con su uso.

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