Cada primer jueves de noviembre se celebra el día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el Ciber acoso. Un problema cada vez mas extendido sobre todo con niños con discapacidad como un blanco fácil.

Un empujón que se repite, un apodo que ofenden, un insulto cada vez que le toca salir a la pizarra… En la escuela o en el instituto, existen muchas formas de ejercer y sufrir violencia entre iguales y muchas formas de tratar de acabar con ella.

Es una responsabilidad conjunta de la comunidad educativa, los padres y los compañeros evitar que el acoso escolar siga existiendo.

La escuela debería ser siempre un espacio en el que sentirse seguro, sin embargo, para muchos niños, la escuela se ha convertido en la fuente de un tipo de violencia del que son víctimas y que ejercen sus propios compañeros, lo que conocemos por acoso escolar o bullying.

Y es hay niños que, por distintas razones, sufren maltrato físico o psicológico por parte de otros niños a través de actitudes como la represión, la discriminación, la homofobia, la violencia sexual o el castigo corporal.

Algo que termina generando efectos negativos en la salud física, el bienestar emocional y el rendimiento académico de los niños, especialmente si dicha violencia se repite en el tiempo o es severa, además de influir en el clima escolar del centro educativo.

Cerca del 90 % del profesorado ha recibido formación, además de materiales e información para actuar de manera correcta ante casos de bullying.

La importancia de formar a los profesionales que trabajan con los niños es crucial y el que exista una buena implicación de toda la comunidad educativa para intentar bajar estas cifras.

Y sobre todo para que puedan identificar la violencia y cuando ya ocurre, poner en marcha protocolos obligatorios en todos los centros y medidas de carácter educativo y terapéutico que acompañen tanto a las víctimas como a los agresores, entendiendo que son niños que deben darse cuenta de la consecuencia de sus actos.

Pero detrás de todo esto hay solamente una realidad, y es un niño que vuelve del colegio sin querer hablar de cómo fue su día; una niña que le ruega a sus padres que la dejen faltar a la escuela.

O un menor que llora en silencio mientras mira su smarphone y ve un video de la humillación que sufrió en el aula mientras todos se reían.

Todas son situaciones que se viven con mayor frecuencia de la que se habla del tema. Y este tema  tiene nombre: bullying.

Hay que tener en cuenta que esta problemática no es nada nueva, ni tampoco esta  en camino a erradicarse.

De hecho, según datos globales de Unicef,  la mitad de los adolescentes del mundo sufre violencia en las escuelas.

Alrededor de 150 millones de estudiantes de entre 13 y 15 años han confesado sufrir de violencia entre compañeros en la escuela y en sus inmediaciones.

Por eso, son cada vez más las acciones globales que se intentan llevar a cabo para combatir este fenómeno, no obstante, pienso que estos datos hablan por si solos para que sigamos ahí sentados tan tranquilos. 

Recuerdo que cuando era una niña, una simple cojera, el tener unos kilos de más, llevar el pelo corto, o heredar la ropa de tus hermanos, era la excusa suficiente para que se metiesen contigo.

Y ya no os cuento en el caso de niños con alguna discapacidad.

Hoy en día no creo que se diferencie mucho la cosa, a expensas de que antes llegabas a casa, decidías si bajas a la calle después de hacer los deberes, dormías y para el día siguiente las cosas se aplacaban.

Personalmente pienso que el bulling ha existido siempre, pero con una diferencia. Ya no llegas a casa y la cosa se calma, existe el ciber acoso o ciber bullying, a través de los móviles, redes sociales, videos…

Donde todas estas acciones se van alimentando y engordando de tal forma que, llega un momento en que parece imparable la situación en la que sen encuentran estos menores, y por eso muchos terminan optando por la única salida que ven: el suicidio.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la primera causa de suicidio adolescente.

Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar

¿QUE ES EL CIBERACOSO?

Para seguir hablando os diré lo que quiere decir el ciberacoso es acoso o intimidación por medio de las tecnologías digitales, y es que miles de niños sufren a través de internet lo que se conoce como ciberacoso o ciberbullying.

Desde el envío de mensajes desagradables y llamadas acosadoras hasta el envío masivo de fotografías o conversaciones de contenido sexual sin su consentimiento o incluso el engaño pederasta.

El también conocido como grooming es el engaño de personas adultas que se hacen pasar por niños para acosar y abusar sexualmente de menores vía online. Lo que comienza como ciberacoso o ciberbullying se traslada, con frecuencia, a un acoso en la vida real.

3 FORMAS DE CIBERACOSO COMUNES EN LOS ÚLTIMOS AÑOS:

  • Happy slapping: Grabación de una agresión física, verbal o sexual a un menor, que se difunde y comparte a través de Internet. Esto puede ir desde el envío en un grupo de Whatsapp hasta su publicación en las redes sociales o en una página web.

  • Grooming: El online grooming o ciberembaucamiento es un tipo de ciberacoso que consiste en el engaño o abuso sexual online por parte de un adulto hacia un niño o niña.

  • Sexting sin consentimiento a menores: Consiste en el envío de fotografías o conversaciones de menores con contenido erótico a terceras personas, sin el consentimiento del menor.

Según el Ministerio del Interior, en 2017 se registraron 2.286 denuncias por delitos contra menores de edad. De ellas, 926 fueron por amenaza o coacción y 703 sobre delitos sexuales en Internet. 

El ciberacoso entre menores es algo que puede ocurrir en las redes sociales, las plataformas de mensajería, las plataformas de juegos y los teléfonos móviles. Siendo un comportamiento que se repite y que busca atemorizar, enfadar o humillar a otras personas. Por ejemplo:

  • Difundir mentiras o publicar fotografías o videos vergonzosos de alguien en las redes sociales.

  • Enviar mensajes, imágenes o videos hirientes, abusivos o amenazantes a través de plataformas de mensajería

  • Hacerse pasar por otra persona y enviar mensajes agresivos en nombre de dicha persona o a través de cuentas falsas.

A menudo el acoso cara a cara y el ciberacoso pueden coexistir al mismo tiempo, pero el ciberacoso deja una huella digital; es decir, un registro que puede servir de prueba para ayudar a detener el abuso.

Cuando existe un ciberacoso, la víctima siente como si la estuvieran atacando en todas partes, hasta en su propia casa, de forma que llega un momento en que puedes parecerle que no hay escapatoria posible.

De forma que las consecuencias pueden durar largo tiempo y afectar a la víctima de muchas maneras:

  • Mentalmente. Se siente preocupada, avergonzada, estúpida y hasta asustada o enfadada.

  • Emocionalmente. Se siente avergonzada y pierde interés en lo que le gusta.

  • Físicamente. Se siente cansada (pierde el sueño) o sufre dolores de estómago y de cabeza.

Está claro que el ciberacoso puede afectarnos de muchas formas diferentes, pero tenemos que tener claro qeu hoy estamos hablando de niños o adolescentes, con algún tipo de discapacidad.

Por suerte hay que tener claro que es posible superarlo y volver a recuperar la confianza de estos menores, y lo que es más importante, también su salud.

Pero para ello hay que saber, como padres o profesores, detectar comportamientos extraños y anómalos de nuestros hijos; y en el caso de las víctimas, saber pedir ayuda y a quien pedirla.

 

Acoso escolar y discapacidad

UNA REALIDAD:

En los tiempos que corren los Smartphone tienen una gran responsabilidad en el acoso escolar, y os cuento porqué. 

Hoy en día alguien te graba en los vestuarios sacándote el michelín, la cojera o un simple tropiezo que tengas, y cuando llegas a casa y quieres desconectar te están llegando avisos de las distintas redes sociales de la mofa, vídeos, comentarios y risas.

Cuando vuelves al día siguiente a clase, se ha enterado hasta el compañero que lleva una semana con gripe en casa.

Por lo que hoy en día el menor no puede descansar de ese acoso escolar entre compañeros la bola se va haciendo más y más grande y al final termina afectando al niño o adolescente de una forma desmesurada. 

Todos hemos escuchado la frase de Peter Parker (Spiderman) de «un gran poder conlleva una gran responsabilidad», pues el smarphone en la mano de un niño es el poder y eres la clave para enseñarle a que sea responsable.

El problema es que aquellos que se animan a contar por lo que están pasando, muchas veces, se enfrentan al desconocimiento o a la falta de un protocolo para poder actuar. 

Por eso tenemos que hablar tristemente de casos que todos hemos oido de suicidio infantil.

El acoso escolar o bullying se cobra alrededor de 200 mil suicidios al año entre jóvenes de entre 14 y 28 años según un informe realizado por la Organización Mundial de la Salud junto a Naciones Unidas.  

El papel de los padres para prevenirlo es fundamental, ejerciendo una tutela responsable sobre cómo utilizan sus hijos las nuevas tecnologías. 

También es vital el papel de los docentes y educadores, pues es precisamente a partir del ámbito escolar donde se señalan las víctimas y se inician las campañas, debiendo el profesorado detectar la aparición de estas conductas e informar sobre las graves consecuencias de este acoso a los padres. 

No olvides que persona que ejerce el bullying, lo hace para imponer su poder mediante amenazas, insultos, agresiones o vejaciones, el maltratado siente dolor, angustia, miedo e impotencia.

 

A continuación podéis ver algunos datos recogidos en el estudio  sobre «El acoso y el ciberacoso escolar en el alumnado con discapacidad» del Grupo social de la ONCE:

 

Alumnos y exalumnos on discapacidad que han sido víctimas de acoso escolar por tipo de discapacidad: 

Acoso escolar y tipo de discapacidad

Alumnos y exalumnos con discapacidad que han sido víctimas de acoso escolar por las diferentes comunidades autónomas:

Acoso escolar y discapacidad por CCAA.

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