Hola Titánicos, cada 27 de diciembre se celebra el día mundial de la Preparación ante las Epidemias, con el objetivo evitar las repercusiones devastadoras que tienen las enfermedades infecciosas, epidemias y pandemias en la vida humana
Epidemias que tienen un gran impactando el desarrollo económico y social de las naciones en el corto, mediano y largo plazo, especialmente en países con economías vulnerables, algo que hemos podido ver todos con la pandemia que hemos vivido del Covid 19, del cual aun nos estamos recuperando.
¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE UN BROTE EPIDEMICO, PANDEMIA O ENDEMIA?
Antes de poder seguir hablado del día mundial de la Preparación ante las Epidemias creo que es importante tener claros diversos conceptos que pueden llevarnos a una pequeña confusión.
Aprovechando que todos tenemos muy reciente el hecho del Covid 19, voy a guiarr los ejemplos desde ese hecho, y es que todo partió como un brote de una enfermedad infecciosa circunscrito a una ciudad china.
Tanto que se le llamó la neumonía de Wuhan, y es que en semanas, fue epidemia y muy pronto se habló de la pandemia. Ahora, el SARS-CoV-2, responsable de COVID-19, podría convertirse en endemia.
¿Pero qué significan estos conceptos? Aquí te los explico brevemente:
Brote epidémico:
Es una clasificación utilizada en epidemiología para denominar la aparición repentina de una enfermedad infecciosa en un lugar específico y en un momento determinado.
Epidemia:
Se cataloga como epidemia a una enfermedad que se propaga rápida y activamente con lo que el número de casos aumenta significativamente, aunque se mantiene en un área geográfica concreta.
Pandemia:
Para declarar el estado de pandemia deben cumplirse dos criterios: que la enfermedad afecte a más de un continente y que los casos de cada país ya no sean importados sino transmitidos comunitariamente.
Endemia:
Se define como la aparición constante de una enfermedad en un área geográfica o grupo de población, aunque también puede referirse a una alta prevalencia crónica de una enfermedad en dicha área o grupo.
Para ello, deben cumplirse simultáneamente dos criterios: permanencia de la enfermedad en el tiempo y afectación de una región o grupo de población claramente definidos.
¿CÓMO NOS PODEMOS PREPARAR ANTE LAS EPIDEMIAS?
Como nos ha demostrado la actual pandemia de coronavirus (Covid-19) a la que nos hemos enfrentado y en parte seguimos enfrentándonos, las principales enfermedades infecciosas y epidemias tienen repercusiones devastadoras en la vida humana, que está haciendo estragos en el desarrollo social y económico a largo plazo.
Las crisis sanitarias mundiales amenazan con saturar los sistemas de salud ya sobrecargados, interrumpir las cadenas mundiales de suministro y destruir los medios de subsistencia de las personas, en particular de las mujeres y los niños, así como la economía de los países más pobres y vulnerables de una forma desproporcionada.
Todo esto no sha dejado claro que necesitamos con urgencia el disponer de sistemas de salud sólidos y resilientes, que lleguen a las personas que son vulnerables o se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
Si no prestamos atención en el plano internacional, las futuras epidemias podrían ser más intensas y graves que los brotes anteriores.
Para todo ello es fundamental concienciar a la población, intercambiar información, conocimientos científicos y mejores prácticas, impartir educación de calidad e instituir programas de sensibilización sobre las epidemias en los planos local, nacional, regional y mundial, puesto que son medidas eficaces para prevenir las epidemias y responder a ellas.
La experiencia del Covid 19 nos ha dejado claro que debemos mejorar en el área de prevención de las epidemias
Y para ello deberemos aplicar la experiencia adquirida sobre la forma de gestionarlas y de prevenir la interrupción de los servicios básicos, así como de aumentar el grado de preparación para responder cuanto antes y de la manera más apropiada a las epidemias que puedan surgir.
Asimismo, debemos optar por un enfoque integrado una Salud que fomenta la cooperación entre la salud humana, la sanidad animal y la sanidad vegetal, así como el sector ambiental y otros sectores pertinentes.
Como hemos podido comprobar con la actual pandemia, la importancia de la cooperación internacional y el multilateralismo en la respuesta a las epidemias es crucial.
Debemos destacar la relevancia de la colaboración y la solidaridad entre cada persona, la comunidad y el Estado, y las organizaciones regionales e internacionales, en todas las etapas de la gestión de las epidemias, así como la importancia de incorporar una perspectiva de género a este respecto.
El sistema de las Naciones Unidas, en particular la Organización Mundial de la Salud (OMS), juega un papel fundamental en la coordinación de las respuestas a las epidemias, como dicta su mandato, y en el apoyo a los esfuerzos nacionales, regionales e internacionales dirigidos a prevenir y mitigar las repercusiones de las enfermedades infecciosas y las epidemias y hacerles frente, si queremos seguir avanzando en la consecución de la Agenda 2030.
Por ello también es crucial el papel que juegan los Gobiernos y la responsabilidades que tienen, así como la contribución indispensable de las partes interesadas pertinentes para hacer frente a los problemas sanitarios mundiales, en especial la de las mujeres, que constituyen la mayoría del personal sanitario en todo el mundo.
Los Estados Miembros deben comprometerse a velar por una participación inclusiva, equitativa y no discriminatoria, prestando especial atención a las personas que son vulnerables o se encuentran en situación de vulnerabilidad, que tienen la probabilidad más alta de contagio.
Es por ello que la Asamblea General de la ONU ha establecido el Día Internacional de la Preparación ante las Epidemias que se celebra el 27 de diciembre con el fin de resaltar la importancia de la prevención de las epidemias y la preparación y la colaboración para darles respuesta.
ANTE EL GRAN AUMENTO DE INFECCIONES POR GRIPE Y DIFERENTES VIRUS, LA COMISIÓN DE SALUD PÚBLICA APRUEBA UNAS RECOMENDACIONES PARA EL CONTROL DE LAS INFECCIONES RESPIRATORIAS AGUDAS (IRAs)
Un documento que va a servir para mejorar la respuesta ante la epidemia estacional de virus respiratorios durante la temporada 2025-2026.
El texto parte de la experiencia acumulada durante la pandemia de COVID-19 y refuerza la vigilancia integrada puesta en marcha tras ella, en línea con las directrices del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Vigilancia y evaluación basada en indicadores:
Dentro de los sistemas de vigilancia de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAs) se utilizan diversas fuentes que permiten monitorizar en tiempo real la transmisibilidad, la gravedad y el impacto sanitario.
Entre ellas se incluyen:
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El Sistema de Vigilancia de las Infecciones Respiratorias Agudas (SiVIRA)
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La información procedente del sistema de monitorización de la mortalidad diaria (MoMo)
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Las coberturas de vacunación del Sistema de Información de Vacunaciones (SIVAMIN)
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Los datos de ocupación hospitalaria y de unidades de cuidados intensivos (UCI).
La combinación semanal de estos datos posibilita la detección temprana de cambios en la evolución epidemiológica y permite una evaluación continua del riesgo, adaptada a las características de cada comunidad autónoma.
Escenarios de riesgo y medidas progresivas:
Se definen cuatro escenarios de riesgo determinados a partir de los niveles de transmisibilidad detectados, junto con la evaluación del resto de indicadores y el análisis del impacto en los recursos asistenciales y en la población susceptible.
Esta clasificación permite adaptar las medidas a la evolución de la situación epidemiológica en cada territorio, reforzando la capacidad de respuesta sanitaria y comunitaria.
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Escenario de situación interepidémica o basal.
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Escenario de epidemia de nivel bajo o medio.
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Escenario de epidemia de nivel alto.
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Escenario de epidemia de nivel muy alto.
La aplicación de las medidas propuestas debe hacerse de forma escalonada e incremental, garantizando que en cada escenario se implementen también las recomendaciones de los niveles anteriores.
Recomendaciones generales en todos los escenarios:
Entre las medidas comunes se incluyen la elaboración y difusión de recomendaciones de vacunación frente a patógenos respiratorios, el mantenimiento y fortalecimiento de los sistemas de vigilancia, la formación del personal sanitario y no sanitario, y la revisión de los planes de contingencia de centros sanitarios y sociosanitarios para garantizar la continuidad asistencial.
También se promueve la ventilación adecuada de espacios, la higiene respiratoria y de manos, el uso de mascarilla quirúrgica por parte de personas con síntomas respiratorios, especialmente si van a tener contacto con personas vulnerables, y la reducción de interacciones sociales en esos casos.
Estas medidas deben comunicarse activamente a la ciudadanía a través de materiales informativos accesibles.
Medidas específicas por escenarios:
En el escenario de situación interepidémica o basal, se mantienen las medidas preventivas generales, como la promoción de la vacunación, la vigilancia epidemiológica y la formación del personal.
Se recomienda el uso de mascarilla quirúrgica por personas con síntomas respiratorios, especialmente si van a tener contacto con personas vulnerables, así como su uso continuado por parte de trabajadores sintomáticos en centros sociosanitarios.
En el escenario de epidemia de nivel bajo o medio, se refuerzan las actividades de coordinación interinstitucional y la comunicación activa con la ciudadanía.
De manera que se intensifica la recomendación del uso de mascarilla quirúrgica por parte de personas con síntomas y en entornos vulnerables.
En hospitales, se recomienda su uso en áreas sensibles (como unidades oncológicas o de trasplantes) tanto por profesionales como por pacientes y acompañantes.
En centros residenciales, se mantiene el uso continuado por trabajadores con síntomas, y se pueden adoptar medidas adicionales si se detecta transmisión.
En el escenario de epidemia de nivel alto, se adaptarán los planes de continuidad asistencial para garantizar la capacidad de respuesta.
Se recomienda el uso generalizado de mascarilla en espacios comunes de centros sanitarios, como salas de espera o urgencias.
En centros residenciales se revisa la política de visitas, y se aconseja a personas vulnerables utilizar mascarilla en espacios cerrados sin ventilación adecuada.
En el escenario de epidemia de nivel muy alto, se activa la coordinación extraordinaria entre territorios, mediante reuniones del Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.
Las autoridades sanitarias podrán establecer medidas excepcionales para el control de la transmisión en determinados contextos o colectivos especialmente expuestos.
El documento destaca la importancia de la coordinación entre los servicios de salud pública autonómicos y el Ministerio de Sanidad, así como la necesidad de evaluar periódicamente la situación epidemiológica para adaptar las respuestas.
Se presta especial atención a los entornos vulnerables, como residencias de mayores o unidades hospitalarias específicas, donde la detección precoz y la actuación inmediata resultan esenciales.
Estas recomendaciones constituyen una herramienta clave para anticipar y mitigar el impacto de las epidemias estacionales, mejorar la preparación del sistema sanitario y proteger la salud de la población.
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Aunque esta información ha sido revisada y contrastada, el contenido es meramente orientativo y no tiene valor terapéutico ni diagnóstico.
Desde Somosdisca te recomiendo que, ante cualquier duda relacionada con la salud, acudas directamente a un profesional médico del ámbito sanitario que corresponda.
Fuente: www.somosdisca.es
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