¿Quién no ha ido alguna vez en su vida a un concierto? Seguramente todos tengamos en mente el siguiente concierto al que nos gustaría asistir. Y estemos deseando que nuestro cantante o grupo favorito pase por nuestra ciudad. 

Hace poco todos vimos la imagen que se hizo viral de un chico en silla de ruedas el cual fue alzado en volandas por el público hasta acercarse al escenario en el festival de heavy metal Resurrection Fest, celebrado hace unos días en Viveiro (Lugo). 

Quedo muy bonito y la gente hablaba de inclusión, solidaridad … en fin. Y digo yo: ¿de verdad? 

Si hoy en día se tiene que hacer viral un vídeo de un chico en silla de ruedas en un concierto me parece lamentable. 

Eso no es accesibilidad, ni inclusión ni nada. Si hoy en día vemos algo especial en ver alguien en silla de ruedas en un acto, es que aún nos queda muchísimo por hacer. 

El otro día, hablando con una amiga, me contaba que por fin, después de años de espera, su cantante favorito tocaba en su ciudad. 

Supuestamente ofrecían unos pases VIP en los que puedes subir al escenario durante el concierto para verlo.

 

Ella soñaba con esas entradas, ¿quién no lo haría? El problema es que tiene una discapacidad que le afecta a la movilidad, aunque por suerte no llega a necesitar silla de ruedas. 

Pero por cuestiones de seguridad no compró ése ticket vip. Y para tenerlo que ver de pié ya podía verlo desde el Ghetto ya que no había ninguna silla, ni banco ni nada parecido disponible. Así que sólo compró Meet & Great. 

Evidentemente en el escenario no había ni sillas ni forma de subir de manera accesible. Por lo que toda la ilusión que tenía acumulada y creía cumplida se vio anulada por una mala previsión y falta de una simple rampa o plataforma estable que le ayudará a subir. 

Pero el problema no es que no existan adaptaciones pertinentes. Sino que no se piensa en ello.

Ya que en la mayoría de los casos si que existe un espacio suficiente para hacer una rampa de acceso al escenario, de echo se suelen hacer pero para el uso de la organización. 

Las plataformas elevadas suelen estar separadas del escenario para poder ver bien desde ellas y de esa forma permitir un gran número de espectadores. 

Por lo que tan solo habría que hacer una plataforma que los comunicase. El problema es que por falta de previsión y de no tener en cuenta a las personas con movilidad reducida no se llegan a hacer. 

Por lo que está claro que cuando uno va a un concierto y tienes pase vip o posibilidad de subir al escenario hay que ser previsores y exigir una rampa, ya que normalmente la seguridad del concierto se niega a subir a una persona en el aire simplemente por seguridad de la persona afectada. 

Y no olvidar que si el recinto es del ayuntamiento siempre le echará la culpa al grupo privado y el grupo al recinto.

 

Pero el caso es hacer las peticiones bien por escrito que quede constancia para posteriores reclamaciones e ir preparados en sobre aviso a posibles decepciones 

Solo espero que llegue el día en que exista una accesibilidad de verdad y una inclusión real y no tener que recordar que las personas con movilidad reducida también salimos a divertirnos, y tenemos los mismos derechos.

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