Hola Titánicos, es muy habitual oír hablar de la artrosis y de la artritis como se fuese lo mismo, sin saber distinguir entre una, pero lo cierto es que se trata de dos enfermedades muy diferentes.

Quédate y descubre en que consiste cada una y las características principales de cada una para que puedas diferenciarlas sin confundir una con otra.

¿QUÉ SON LA ARTRITIS Y LA ARTROSIS?

Ambas son enfermedades reumáticas que provocan dolor, que afectan a una o a varias articulaciones y que son más frecuentes en mujeres que en hombres.

Si bien eso es lo que tienen en común, tanto su origen como su tratamiento son muy diferentes.

Es un término general para procesos inflamatorios que afectan a una o varias articulaciones. No obstante la artritis es una inflamación que afecta a la membrana sinovial.

La forma más conocida es la artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune en la que el propio sistema inmunitario ataca tejidos de la articulación, provocando inflamación, dolor, hinchazón y, si no se trata, daño progresivo.

En esta enfermedad, el líquido sinovial, que sirve para lubricar, se esparce por la articulación en lugar de ser reabsorbido como sucede normalmente, ocasionando una constante erosión del hueso y del cartílago.

Esta patología, que puede o no ser crónica, suele ser la consecuencia de otras enfermedades y, por eso, engloba en sí misma muchas alteraciones paralelas, como la artritis reumatoide, la psoriásica, la infecciosa o la gota.

Por su parte, la artrosis es un proceso degenerativo crónico que afecta al cartílago, es decir, a la almohadilla que está entre los huesos de la articulación y que sirve para que no se rocen.

Es una enfermedad degenerativa del aparato locomotor. Se produce por el desgaste del cartílago que cubre las superficies óseas en las articulaciones. Con el tiempo ese desgaste reduce la “colchonetita” protectora y los huesos pueden rozar entre sí, lo que provoca dolor y limitación funcional.

Con el paso del tiempo, el cartílago tiende a desaparecer haciendo que el roce se produzca directamente entre huesos, provocando mucho dolor y la pérdida de flexibilidad de las articulaciones.

Diferencias entre artritis y artrosis

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE UNA Y OTRA ENFERMEDAD?

La artritis puede deberse a causas muy diferentes, procesos inflamatorios sistémicos (autoinmunes), infecciones en la articulación (artritis séptica), causas metabólicas (gota), entre otras.

Y es que la artritis puede ser causada por infecciones ocasionadas por gérmenes que llegan a la articulación, por traumatismos producidos por un golpe fuerte, por enfermedades autoinmunes, como por ejemplo, la artritis reumatoide, o por depósitos de cristales que se acumulan en la membrana sinovial (esto es lo que se conoce popularmente como gota).

Por otro lado la artrosis suele estar asociada al envejecimiento y es más común a partir de los 40 años.

No obstante, hay otros factores, como la obesidad o el sobre esfuerzo de la articulación, sobrecarga mecánica , algo muy típico de los deportistas de élite, o de algunos trabajos con movimientos repetitivos.

Sin olvidar que otra de las causas pueden ser antecedentes de traumatismos articulares, o deformidades mecánicas.

Diferencias entre artritis y artrosis

¿QUÉ SÍNTOMAS MÁS SIGNIFICATIVOS PRODUCEN CADA UNA DE ELLAS?

El síntoma más característico de la artrosis es el dolor en las articulaciones, que se llama dolor de ritmo mecánico, ya que suele acentuarse con el sobreesfuerzo y mejorar con el reposo.

También provoca rigidez y limita el movimiento. La rigidez se suele manifestar en la articulación que está afectada y aparece tras un período de falta de actividad; habitualmente dura menos de una hora y desaparece rápidamente al retomar e ejercicio.

Sin embargo, no presenta síntomas generales, como sí ocurre en el caso de la artritis, la cual puede provocar, por ejemplo, fiebre, malestar, fatiga, falta de apetito y pérdida de peso. 

Y, aunque el dolor también caracteriza a la artritis, éste sigue un ritmo inflamatorio, es decir, suele aparecer por la mañana o por la noche y, en ocasiones, permanecer de manera continuada: no mejora, incluso puede llegar a empeorar con el reposo.

Así mismo, la rigidez que experimentan los pacientes con artritis reumatoide también es diferente a la de la artrosis, ya que suele ser generalizada, más intensa al levantarse y de duración variable, pero más prolongada.

Además, al contrario que la artrosis, la artritis reumatoide, por ejemplo, puede afectar a otros órganos, con el paso del tiempo y cuando la enfermedad ya está establecida, y provocar complicaciones como:

  • vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos)

  • pleuritis (inflamación de la pleura del pulmón)

  • pericarditis (inflamación del pericardio, la membrana que envuelve el corazón)

  • problemas oculares como el ojo seco.

En el caso de otros tipos de artritis, además de la afectación de las articulaciones pueden existir otras manifestaciones que involucran a otros órganos (por ejemplo: artritis psoriásica o la enfermedad inflamatoria intestinal).

Es decir, aunque ambas pueden afectar a cualquier articulación del cuerpo, la localización de la artritis dependerá del tipo.

Por ejemplo, la artritis reumatoide ataca más a las muñecas y dedos de las manos, y la gota, generalmente, a pies, tobillos y rodillas. La artrosis, por su parte, se localiza sobre todo en manos, rodillas, caderas, columna y pies.

Por un lado la artritis reumatoide suele afectar a la vez a varias articulaciones de forma simétrica, y los síntomas sí se manifiestan más por brotes.

Mientras que por otro lado el curso de la artrosis es variable, en función de la articulación afectada y la fase de la enfermedad, y puede ser lento y progresivo, aunque también, a veces, cursar con períodos de exacerbación y remisión. 

El dolor también se expresa de forma diferente. Mientras que con la artritis es constante, con la artrosis se produce más dolor al mover la articulación y suele mejorar al dejarla en reposo.

Y es que la artritis reumatoide suele afectar a la vez a varias articulaciones de forma simétrica, y los síntomas sí se manifiestan más por brotes.

Por otra parte, el curso de la artrosis es variable, en función de la articulación afectada y la fase de la enfermedad, y puede ser lento y progresivo, aunque también, a veces, cursar con períodos de exacerbación y remisión.

En la artritis las articulaciones están calientes, rojas e hinchadas, y con el tiempo también pueden deformarse. En la artrosis las articulaciones «crujen» al moverlas, y en fases avanzadas se deforman y pierden movilidad.

Otra diferencia entre ambas enfermedades es que muchos tipos de artritis se acompañan de pérdida de peso, cansancio, fiebre, entre otros, mientras que la artrosis solo afecta a las articulaciones.

Síntomas característicos y cómo distinguirlas en la práctica:

  • Dolor

    • Artrosis: suele intensificarse con el uso (caminar, subir escaleras) y mejora con el reposo.

    • Artritis: puede ser más constante, aparece tanto en actividad como en reposo y a menudo es más intenso por la noche o al despertar.

  • Rigidez

    • Artrosis: rigidez breve al iniciar el movimiento (minutos).

    • Artritis: rigidez matutina prolongada (a menudo > 30–60 minutos).

  • Inflamación visible

    • Artrosis: habitualmente no hay signos marcados de inflamación; puede haber deformidad por cambios óseos crónicos.

    • Artritis: es frecuente la inflamación, calor y enrojecimiento de la articulación.

  • Distribución

    • Artrosis: afecta típicamente rodillas, caderas, columna lumbar/cervical y articulaciones de las manos (base del pulgar, interfalángicas distales).

    • Artritis: suele afectar de forma simétrica pequeñas articulaciones (muñecas, metacarpofalángicas, interfalángicas proximales), aunque depende del tipo de artritis. 

infografia Enfermedades Reumáticas

¿CÓMO SE DIAGNOSTICAN?

No hay ninguna prueba específica para diagnosticar la artritis, sino que dependerá del tipo de inflamación que el médico crea que puede estar sufriendo el paciente.

A veces se necesitan una gran variedad de pruebas para llegar a un diagnóstico seguro, como análisis de sangre o análisis del líquido de la articulación inflamada.

La artrosis se diagnostica por los síntomas y por la exploración física que realiza el médico. Una radiografía ayuda, pero puede ser que exista artrosis y salgan radiografías normales y, al revés, que en la radiografía se encuentre mucha artrosis, pero esa articulación no duela. Por eso, lo fundamental es el cuadro clínico.

No obstante, desde Somosdisca te recomendamos que no te auto diagnostiques: la distinción precisa requiere evaluación médica. El diagnóstico suele incluir:

  • Historia clínica y examen físico.

  • Pruebas de imagen: radiografías para artrosis (muestran estrechamiento del espacio articular, osteofitos), ecografía o resonancia en casos específicos.

  • Analíticas: factores inflamatorios y serologías (por ejemplo, factor reumatoide, anticuerpos anti-CCP) si se sospecha artritis inflamatoria.

  • En algunos casos, análisis del líquido articular (artrocentesis).

¿CÓMO SE TRATAN?

La base de los tratamientos de la artritis son los antiinflamatorios y el reposo de la articulación. Otros tratamientos dependerán de la causa.

En la infecciosa se usan antibióticos, y en la reumatoide y la psoriásica corticoides o fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad, como los que contienen metotrexato y los fármacos biosimilares.

La artrosis no tiene cura, así que los tratamientos buscan reducir el dolor y mejorar la movilidad y la función de la articulación.

Para ello, es clave evitar la obesidad y realizar ejercicio físico adecuado a la edad de la persona y a la articulación afectada. Si es la rodilla, por ejemplo, son beneficiosos los ejercicios de bajo impacto, como nada o caminar.

En cuanto a los fármacos, ninguno frena la artrosis, pero para tratar el dolor, se recomiendan analgésicos, como el paracetamol, y antiinflamatorios, como el ibuprofeno.

Artrosis

  • Educación del paciente, ejercicio terapéutico y fortalecimiento muscular.

  • Control de peso y adaptación de actividades para reducir sobrecarga.

  • Analgésicos y antiinflamatorios según necesidad.

  • Fisioterapia y, en casos avanzados, infiltraciones o cirugía (prótesis) si hay limitación funcional importante.

Artritis

  • Tratamiento farmacológico más dirigido: antiinflamatorios, corticoides en situaciones puntuales y fármacos modificadores de la enfermedad (FAME/DMARDs) y, para formas específicas, terapias biológicas.

  • Plan multidisciplinar: reumatología, rehabilitación, control de factores asociados.

  • Importancia de diagnóstico y tratamiento precoz para evitar daño articular irreversible.

RESUMEN PARA QUE LO TENGAS TODO BIEN CLARO:

Característica Artrosis Artritis
Causa principal Desgaste del cartílago Inflamación por el sistema inmune
Edad típica Mayores de 50 Cualquier edad
Dolor Con el movimiento, mejora en reposo Constante, incluso en reposo
Rigidez matutina Breve (menos de 30 min) Prolongada (más de 1 hora)
Inflamación visible Rara vez Frecuente
Zonas comunes Rodillas, caderas, columna Manos, pies, muñecas

Espero que os haya gustado o parecido interesante este artículo, en tal caso no dudéis en compartirlo con otros Titanes que penséis que les puede servir de ayuda, para así poder dar visibilidad a esta enfermedad entre todos y ayudar a más Gente Titánica.

Aunque esta información ha sido revisada y contrastada, el contenido es meramente orientativo y no tiene valor terapéutico ni diagnóstico.

Desde Somosdisca te recomiendo que, ante cualquier duda relacionada con la salud, acudas directamente a un profesional médico del ámbito sanitario que corresponda.

 

Fuente: www.somosdisca.es

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