Hola Titánicos, cada 23 de febrero se celebra el Día del Compromiso mundial del Control del Mercurio, con el objetivo de concienciar sobre sus consecuencias negativas.
El día del Compromiso Mundial para el Control del Mercurio, es una fecha que nos recuerda algo muy serio: las consecuencias negativas que tiene este metal en nuestra salud y en el planeta.
Además, sirve para dar a conocer un acuerdo clave firmado por más de 140 países: el Convenio de Minamata, un tratado internacional creado precisamente para frenar los riesgos y el comercio del mercurio a nivel mundial.
Días como hoy son importantes porque el mercurio está generando problemas muy graves en todo el mundo. Contamina el aire, contamina el agua y termina afectando directamente a los ecosistemas… y a nosotros.
Desde el inicio de la era industrial, sus niveles en el medio ambiente han aumentado muchísimo, alcanzando concentraciones preocupantes.
Y esto no es algo menor: estamos hablando de un tóxico ambiental con un impacto enorme, capaz de causar daños irreversibles en el sistema nervioso central, especialmente en etapas de mayor vulnerabilidad como el embarazo o la infancia.
Así que hoy quiero que os quedéis conmigo, porque en este artículo os voy a contar cuáles son los daños más significativos del mercurio y, sobre todo, cómo podemos evitar enfermarnos de forma grave e irreversible.
¿QUÉ ES EL MERCURIO?
Os lo explico fácil: el mercurio es un metal pesado de color plateado y tiene algo muy curioso… es el único metal que es líquido en condiciones normales. Sí, tal cual, líquido.
En su forma pura se conoce como mercurio elemental, su símbolo es Hg y antiguamente se le llamaba “plata líquida”.
Además, se volatiliza con facilidad, formando vapores que no tienen ni color ni olor. Y aquí está uno de los problemas: no lo vemos, no lo olemos… pero puede estar ahí.
En el medio ambiente puede encontrarse de forma natural como metal, como sales de mercurio o como mercurio orgánico.
¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES APLICACIONES DEL MERCURIO?
Aunque es un material tóxico, lo hemos tenido más cerca de lo que pensamos, y es que seguro que os suenan los antiguos termómetros de mercurio, los barómetros o las lámparas fluorescentes.
También se ha utilizado en manómetros, tensiómetros (los que miden la presión arterial) y en algunos tipos de válvulas, como las de bombas de vacío.
Eso sí, como cada vez somos más conscientes de sus riesgos, en los últimos años muchos de estos dispositivos han sido sustituidos por alternativas más seguras.
Los termómetros y tensiómetros de mercurio prácticamente han desaparecido en muchos países, reemplazados por versiones digitales o mecánicas.
Aun así, no ha desaparecido del todo. En algunos lugares todavía se utiliza en aplicaciones de investigación científica y en ciertas mezclas odontológicas.
Un caso curioso es el de las luces fluorescentes. Funcionan porque la electricidad atraviesa vapor de mercurio a baja presión dentro del tubo, lo que genera radiación ultravioleta.
Esa radiación hace que el recubrimiento interior emita luz visible, es decir, el mercurio está ahí “trabajando en segundo plano”.
¿CÓMO LLEGA EL MERCURIO A NUSTRO CUERPO?
Aunque no suele estar de forma natural en los alimentos, puede acabar en la cadena alimentaria. Por ejemplo, pequeños organismos lo absorben, luego los peces se los comen… y esos peces pueden terminar en nuestro plato.
También puede aparecer en productos de la cría de ganado o incluso en cultivos si se han utilizado productos que lo contienen.
El problema es que el mercurio puede provocar envenenamiento al inhalar su vapor (por ejemplo, si se rompe un termómetro), al ingerirlo o al entrar en contacto con algunas de sus formas solubles en agua, como el metilmercurio.
Cuando se evapora, como puede ocurrir al romperse un termómetro, podemos inhalarlo durante un corto periodo de tiempo, y eso ya puede ser suficiente para que cause daños.
Puede afectar a los nervios, al cerebro, a los riñones y a los pulmones. También puede provocar irritación en los ojos, reacciones en la piel, vómitos o diarrea.
Y hay algo muy importante: las mujeres en edad fértil, embarazadas o en periodo de lactancia son especialmente vulnerables, ya que el mercurio puede acumularse en su organismo y transmitirse al feto o al bebé, provocando lesiones graves.
En resumen, el mercurio ha sido muy útil en muchos ámbitos… pero tiene una cara B que no podemos ignorar.
Y por eso días como el 23 de febrero son tan necesarios: para recordar que la información y la prevención son nuestras mejores herramientas.
¿Sabéis dónde está el mercurio en nuestro día a día? Pues aunque sea un material bastante tóxico, lo hemos tenido (y en algunos casos lo seguimos teniendo) más cerca de lo que pensamos.
Por ejemplo, seguro que os suenan los antiguos termómetros de mercurio, los barómetros o las lámparas fluorescentes. También se ha usado en manómetros, tensiómetros (esos que miden la presión arterial) y en algunos tipos de válvulas, como las de las bombas de vacío.
Eso sí, como cada vez somos más conscientes de lo peligroso que puede ser, en los últimos años muchos de estos aparatos se han ido retirando. Los termómetros y tensiómetros de mercurio, por ejemplo, han sido sustituidos por opciones mucho más seguras.
Lo mismo ha pasado con los esfigmomanómetros de mercurio, que han dado paso a manómetros mecánicos y sensores electrónicos.
Aun así, no ha desaparecido del todo. En algunos países todavía se utiliza en ciertas investigaciones científicas y en algunas mezclas odontológicas.
Otro caso curioso es el de las luces fluorescentes. Funcionan porque la electricidad pasa a través de vapor de mercurio a baja presión dentro del tubo, lo que genera radiación ultravioleta.
Esa radiación hace que el recubrimiento interior brille… y así obtenemos luz visible. Vamos, que el mercurio está ahí “trabajando en segundo plano”.
Ahora bien, también puede acabar en nuestra comida. No suele estar de forma natural en los alimentos, pero puede llegar a la cadena alimentaria.
Por ejemplo, pequeños organismos lo absorben y luego son comidos por peces, y esos peces pueden acabar en nuestro plato. También puede aparecer en productos de la cría de ganado o incluso en cultivos, si se han utilizado sprays que lo contienen.
¿Y cuál es el problema? Que el mercurio puede provocar envenenamiento. Puede entrar en nuestro cuerpo al inhalar su vapor (por ejemplo, si se rompe un termómetro), al ingerirlo o al estar en contacto con algunas de sus formas solubles en agua, como el metilmercurio.
Cuando se evapora, como ocurre al romperse un termómetro, podemos inhalarlo durante un corto periodo de tiempo, y eso ya es suficiente para que cause daños. Puede afectar al sistema nervioso, al cerebro, a los riñones y a los pulmones. También puede provocar irritación en los ojos, reacciones en la piel, vómitos o diarrea.
Y ojo, porque no todo el mundo es igual de vulnerable. Las mujeres en edad fértil, embarazadas o en periodo de lactancia son especialmente sensibles. El mercurio puede acumularse en su organismo y transmitirse al feto o al bebé, provocando lesiones graves.
Así que sí, el mercurio ha sido muy útil en muchos ámbitos… pero también tiene una cara B que no podemos ignorar.
¿CUALES SON LOS EFECTOS EN LA SALUD POR LA EXPOSICIÓN AL MERCURIO?
El mercurio es una neurotoxina, de forma que la forma en que la salud de las personas puede verse afectada por la exposición al mercurio depende de varios factores:
-
La forma del mercurio (por ejemplo, si es metilmercurio o mercurio elemental/metálico).
-
La cantidad de mercurio a la que está expuesto.
-
La edad de la persona expuesta (los fetos son los más vulnerables).
-
La duración de la exposición.
-
La manera en que la persona está expuesta (inhalación, consumo, contacto con la piel, etc.).
-
La salud de la persona expuesta.
Los efectos de la exposición al mercurio pueden ser muy severos, sutiles o pueden no manifestarse en absoluto, eso depende de los factores mencionados arriba.
Todas las personas que estén preocupadas por la exposición al mercurio deben contactar con su medico o el centro de control de intoxicaciones.
¿Cuales son los efectos de salud relacionados con la exposición al mercurio?
-
La exposición al mercurio en altos niveles puede dañar el cerebro, corazón, riñones, pulmones y sistema inmunológico de personas de todas las edades.
-
Los altos niveles de metilmercurio en el torrente sanguíneo de los niños pequeños y de los bebés en proceso de desarrollo en el útero pueden dañar el sistema nervioso en desarrollo, lo que afecta su capacidad para pensar y aprender.
¿CUALES SON LAS CONSECUENCIAS DEL USO INDISCRIMINADO DEL MERCURIO?
El mercurio es un elemento químico natural que se encuentra depositado en la roca de la corteza terrestre y que ha sido utilizado para la fabricación de muchos elementos útiles para la humanidad.
Se utiliza para la fabricación de bombillas, termómetros, termostatos, amalgamas en empastes dentales, interruptores automotrices, y otras aplicaciones.
Sin embargo, el mercurio está ocasionando graves problemas al medio ambiente, ya que provoca envenenamiento en el aire y en el agua
Por otro lado, la quema constante de madera, carbón, combustible y petróleo provoca que partículas de mercurio permanezcan en el aire y luego se expandan por toda la atmósfera terrestre, precipitándose luego, por la acción de la gravedad, en forma de gotas de lluvia o polvo.
Una vez depositado en la Tierra ocasiona problemas de salud como enfermedades en el sistema nervioso, reproductivo, digestivo, además de dañar los ecosistemas, la fauna y la flora de todo el planeta.
EL CONVENIO DE NINAMATA:
Este convenio es un tratado mundial que tiene como objetivo proteger la integridad y bienestar del medio ambiente y de la especie humana de los efectos negativos provocados por el mercurio.
A través de este convenio, que fue una iniciativa del MINAM (Ministerio del Ambiente de Perú) y la firme decisión de 140 países alrededor del mundo se busca una regulación y control del comercio e impacto del mercurio.
Sin lugar a dudas, la población más afectada por este hecho es la que vive de la minería, ya que la explotación de los yacimientos en busca de oro y otros metales preciosos ha causado, que familias enteras sucumban ante los efectos tóxicos del mercurio.
Una de las graves consecuencias de este metal es la llamada enfermedad de Minamata, un daño neurológico permanente que causa alteraciones de los sentidos como la vista y el oído, parálisis e inclusive la muerte.
En el año 1956 varias personas murieron por envenenamiento de mercurio en Minamata, una ciudad de Japón, por esta razón el síndrome lleva este nombre.
Espero que os haya gustado o parecido interesante este artículo, en tal caso no dudéis en compartirlo con otros Titanes que penséis que les puede servir de ayuda, para así poder dar visibilidad a esta enfermedad entre todos y ayudar a más Gente Titánica.
Aunque esta información ha sido revisada y contrastada, el contenido es meramente orientativo y no tiene valor terapéutico ni diagnóstico.
Desde Somosdisca te recomiendo que, ante cualquier duda relacionada con la salud, acudas directamente a un profesional médico del ámbito sanitario que corresponda.
Fuente: www.somosdisca.es
Puedes seguirnos a través de:


